Inicio / OPINIÓN / Análisis / ‘Narcomorbo’ TV

‘Narcomorbo’ TV

3200a4dd91750afc7af52133e26856cb_XLAlias Popeye sí que ha sacado provecho de sus andanzas y prontuario. Comenzó con las jeringonzas que como ráfagas de metralleta expelía ante el apetito de periodistas y víctimas célebres que lo visitaban en sus últimos años de cárcel. Pero también Popeye, como tantos, se vale ahora de ese gran multiplicador que son las redes sociales. Medios de comunicación y redes están convirtiendo a este personaje en una especie de vedete.

Pero los medios de comunicación deben ser responsables, lo cual es imposible exigir a las redes sociales, ya sea porque son una vía directa entre el protagonista y el público consumidor o porque quien origina o propaga la información u opinión no tiene ninguna responsabilidad ni conocimientos sobre ética periodística. Es que las redes no son periodismo.

Lo que ya es el culmen de la mercachiflería perversa es la serie sobre Popeye que desde el miércoles anterior está presentando Caracol Televisión. Perversa para la sociedad, porque para los ciudadanos despistados moralmente o sin conocimientos de historia reciente -que son muchos- este delincuente está erigiéndose como un ídolo.

Caracol TV no es la única culpable de que muchos ciudadanos carezcan de esos mínimos parámetros morales y sociales para asimilar este tipo de programas; sin embargo, un medio de comunicación serio sí debe ser consciente de la realidad de la sociedad a la cual se debe: se llama responsabilidad social.

Y es cuento chino eso de que la serie narra la historia si nos atenemos a lo que le hemos escuchado a este asesino confeso: simples anécdotas, incluso de dudosa veracidad porque su forma de hablar caricaturesca y culebrera no da para pensar otra cosa, sin que ello minimice las miles de atrocidades que cometió.

Y el libro en que según Caracol TV está basada la serie -¡como para darle veracidad!- es ofrecido en ‘amazon.com’ pomposamente así: “Sobreviviendo a Pablo Escobar: ‘Popeye’ El Sicario, 23 años y 3 meses de cárcel. Por: Jhon Jairo Velásquez Vásquez (Autor)”. Autor…

En el sitio web donde el canal publica su programación aparecía el miércoles anterior: “Alias J.J.: Gran estreno este miércoles 8 de febrero a las 10:00 p.m.”. Y sobre varias fotos de la serie, a manera de avances decía o dice: “Junto a la mafia provocó una de las épocas más violentas del país. Acabó con cientos de vidas, por eso muchos querían la suya. No te pierdas el gran estreno”. “Confesó cómo incendió el país y fue condenado a 23 años”. “‘Alias J.J.’, el hombre que el mundo conoce como el sicario de la mafia”. ¿Qué tal los anuncios a manera de proezas? Todo un lanzamiento espectacular que se pasó previamente durante varias semanas por el canal. “Alertaaa”.

Sí, hay libertad de expresión en Colombia, de contenidos solo limitados por los horarios, inútilmente porque hoy en día no hay horarios para las series, pues a cualquier hora pueden verse por los menores acompañados o no de “adultos responsables”. Sí, hay libertad, y Dios me libre de pedir censuras oficiales. No, las censuras deben venir de los mismos “adultos responsables” que deciden los contenidos si se inspiraran en la responsabilidad social, pero la única autocensura llega cuando hay perspectivas de bajos “ratings”, de pocas posibilidades de anunciantes.

Y entonces ahí también debemos cuestionar socialmente a otros corresponsables de semejantes desafueros: a los anunciantes, agencias y empresas de los productos que patrocinan el ‘pornonarco’. Si hay campañas que proponen apagones masivos de TV para no ver la serie, también valdría la pena -déjenme soñar- boicotear los productos anunciados: no adquirirlos (no sé cuáles son).

En series serias y fundamentadas como “El patrón del mal” sí hay historia por dolorosa que haya sido, y está bien que cuando son hechas de esa forma recordemos esa historia “para no volver a repetirla”. Pero series como J.J. solo son arrumes de anécdotas de cafetín, morbo y, además, mentiras. Nada tienen de historia y nada aportan. Solo gradúan de ídolos a personajes que a fuerza de medios se van volviendo ‘ejemplos’ para la sociedad, en especial para niños y jóvenes.

Bastante tenemos en Medellín con los matoneos de Popeye en las calles.

Por Álvaro González Uribe  Febrero de 2017

Acerca AJRamírez

Empecé en la fotografía como una afición y hoy es una pasión. Eso de que “una imagen vale más que mil palabras” no es para mi un cliché, sino una permanente constatación de vida. También me encargo de las investigaciones en el periódico buscando encontrar siempre el justo equilibrio entre lo que le interesa a nuestros lectores y lo que nos repugna como comunicadores. Director de Inventigaciones Periódico elector ajramirez@periodicoelector.com ajramirez.prensa@gmail.com

Recomendado !

Cundinamarca recibe el mayor número de llamadas por violencia contra la mujer

En Colombia existe la línea 155, que atiende los casos de violencia contra la mujer ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*