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La soledad “senatorial” de Cundinamarca

electper1¿Identidad ideológica, proyecto político común, unidad de esfuerzos para apoyar a la comunidad que buscan representar? Ninguno. Eso será en Dinamarca. En Cundinamarca y en Colombia, la política y las alianzas que se forman a su alrededor, cada vez están jalonadas por el negocio, una empresa que, además, se transmite de padres a hijos y de la que familias enteras y castas regionales viven toda la vida como innegables millonarios.

La política es un ejercicio electoral de jerarquías de abajo hacia arriba. Me explico: el concejal le pone los votos al alcalde y al diputado; el alcalde y el diputado al representante a la Cámara; el representante al senador; el senador al Presidente.

Como eso no es una milicia disciplinada -y mucho menos en Colombia- a veces la jerarquía se vuelve trizas y cada quien se salta a su “jefe” inmediato, generalmente en razón a los ofrecimientos (económicos, de dádivas, promesas burocráticas, etc.) del candidato que le tuerce el brazo a la militancia partidista regional para “entregar” (los votos) a cualquier región sin importar si defenderá la propia.

El liderazgo en falta

Quizás por eso, ya no se ven auténticos líderes regionales de peso que llenen de admiración al votante y lo arrastren por montones cada dos años que tenemos elecciones en Colombia. Incluso, si usted inicia en el navegador de Google la búsqueda: “líderes de Cundinamarca”, los primeros resultados se refieren a archivos digitales tan lejanos como 1991.

Aunque para ser honestos y veraces en nuestra información, desmintamos al navegador, con él mismo. En la elección al senado del 2002, tuvimos cinco senadores elegidos que eran auténticos pesos pesados del liderazgo regional e incluso nacional. Esos años la Cámara alta hospedó en sus recintos los nombres de: Andrés González Díaz, Leonor Serrano de Camargo, Carlina Rodríguez Rodríguez, Juan Carlos Restrepo Escobar y Camilo Armando Sánchez Ortega. Estos dos últimos, junto con Nancy Patricia Gutiérrez, conformaron la trinca regional en el senado de la última década.

El panorama para estas elecciones es dramático y desalentador. Las posibilidades de que Cundinamarca se quede sin representantes en el Senado son muy altas. ¿Y qué importancia tiene esto? Aunque básicamente las dos cámaras hacen lo mismo, siempre se ha tenido al Senado como una dignidad mayor que tiene más poder y contacto con el órgano ejecutivo. Por eso se habla de ella como: “la Cámara alta”.

La importancia del Senado

Tiene que ver también con sus atribuciones. El Senado decide sobre la renuncia del Presidente y el Vicepresidente, sus incapacidades y su juzgamiento en caso de una hipotética acusación de la Cámara de Representantes; igualmente juzga a los magistrados de las Altas Cortes y al Fiscal General de la Nación; elige a los magistrados de la Corte Constitucional y al Procurador General; y como si fuera poco, tiene injerencia en los ascensos militares. En fin, la Cámara alta tiene los dientes más afilados que la Cámara baja.

Pero el argumento definitivo y lapidario es que Cundinamarca perdería representación, en términos numéricos y de defensa o inclusión de su presupuesto en el Plan de Desarrollo, en caso de que en las próximas elecciones saliera blanqueada en el senado de la República.

Pero veamos por qué el diagnóstico es tan pesimista. Los candidatos al senado por nuestro departamento son: Alfredo Molina, del partido de la U; Everth Bustamante y Jenny Rozo, del Centro Democrático, y Mauricio Mora, de los Verdes. Estos cuatro son cundinamarqueses puros, aunque Alfredo Molina es de origen tolimense, de Ibagué específicamente, pero formado y muy apreciado por salvaguardar y representar a nuestro departamento.

La Soledad de Cundinamarca

Hay una invitada colada que es Soledad Tamayo; representa a Bogotá -fue concejal de la Capital- y aspira a ser la heredera de su hermano Fernando, afectado por una delicada enfermedad; tiene, además, a otro hermano diputado en el departamento. Al senador Fernando Tamayo, a pesar de representar a Bogotá, el departamento lo reconoce como un defensor de sus intereses en la Cámara alta.

Como se dan cuenta, no hay candidatos al senado por nuestra región sino de tres partidos. Los liberales, los conservadores, Cambio Radical, Opción Ciudadana, el Polo y el Mira, ninguno tiene representantes puros nuestros en estas elecciones.

Y para los que me van a revirar, diciendo que Soledad es conservadora, tanto no la reconocen como “pura cundinamarquesa” que los dos diputados de su partido terminaron dividiendo sus apoyos; pero ya vamos para allá.

¡Inaudito!, pensarán ustedes. Sí señores, como lo leen, quién lo creyera, que partidos que eran genuinas “bestias electorales” en el departamento como los liberales, los conservadores o Cambio Radical, no encontraron líderes en su militancia merecedores de enarbolar sus banderas y representarlos, a ellos y al departamento, en la máxima cámara de representación electoral.

Mucha plata para una elección incierta

O el elector los tiene tan castigados que tampoco encontraron ningún valiente que se le midiera a gastar una auténtica fortuna (de imposible retorno) en unas elecciones de tan difícil pronóstico. Igual, tanto la cara como la cruz son para sentarse a llorar.

Limpiadas las lágrimas, detengámonos ahora en los candidatos de marras. Alfredo Guillermo Molina Triana es un veterinario de la universidad del Tolima que tiene dos párrafos completos de su biografía -listada en el portal ‘Congreso Visible’ de la Universidad de Los Andes-, dedicados a sus títulos y experiencia académica y política.

Molina lleva dos períodos en la Cámara de Representantes y es el único, junto con Everth Bustamante, con experiencia legislativa. Molina ha llevado una actividad bastante respetable, pues según Congreso Visible ha sido autor de 39 proyectos de ley, ha trabajado en 21 ponencias y ha hecho 57 citaciones, en ocho años de Congreso.

El problema de Molina, como de todos los demás, es que ante la debilidad evidente del liderazgo en Cundinamarca, los candidatos de otros departamentos no han tenido empacho en hacer campaña en el nuestro.

La rapiña de los barones

Lara, Varón Cotrino, David Barguil, Roy Barreras, incluso, el mismo Álvaro Uribe, quizás el más activo; y otros no tan conocidos como el General Barrero, Juan Manuel Corzo, Andrés Cristo (hermano del exministro del Interior), el hijo de Serpa, Doris Vega y Abraham Jiménez, para no hablar de los que arañan un montón de votos a punta de opinión como Robledo o Mockus; todos, excepto estos dos últimos, han horadado con sus botas las calles municipales y veredales del departamento, muchos de la mano de los diputados.

Si midiéramos el resultado por los apoyos construidos en la base, a Everth Bustamante no lo quieren ni en la casa. El peor de los mundos para Bustamante fue cuando Uribe decidió abrir las listas a Senado y dejar de cubrir a sus candidatos con el paraguas de su prestigio. Bustamante no cuenta con el apoyo, en su propio partido, ni de representantes a la Cámara, ni de diputados, ni de nadie con algún arrastre de liderazgo, según los sondeos realizados.

¡Pero con estas hojas de vida!

Su misma actividad parlamentaria es de una mediocridad y pobreza franciscana. Según las estadísticas que maneja ‘Congreso Visible’, Bustamante ha participado en 35 proyectos de ley como autor, 7 como ponente y ha realizado 27 citaciones.

Su compañera de partido, Jenny Esperanza Rozo Zambrano, es la hija consentida de José Álvaro Rozo Castellanos, íntimo amigo de Álvaro Uribe y tristemente célebre en las páginas de los periódicos nacionales junto a los hijos del expresidente Uribe. Porque de Uribe se podrá decir lo que sea, menos que no sea leal con sus amigos y los que le trabajan, así sea llevándose por delante el código penal

Jenny Rozo aparece mencionada en El Espectador el 20 de mayo del año pasado, en una delicada denuncia del reputado periodista Yohir Akerman, quien publicó en una columna titulada: “Comprar barato, vender caro y no pagar” y que ustedes pueden buscar en la red en el siguiente link:

https://www.elespectador.com/opinion/comprar-barato-vender-caro-y-no-pagar-columna-694779

De su padre, el periódico El Tiempo decía de él en noviembre del 2009: “…es el nombre más reconocido de Mosquera, no sólo por haber sido alcalde entre 1998 y el 2004, sino porque ha hecho parte de negocios en medio de los cuales terrenos modestos adquieren enormes valores, sin que, en apariencia, haya algo ilegal. Tanto que lo conocen como el ‘Rey Midas’”. El artículo tiene otras aseveraciones peores, pero tampoco se trata de hacer leña del árbol caído.

Y los verdes andan crudos

Los verdes se la juegan con José Mauricio Mora Rodríguez. Mora era el presidente del partido en Cundinamarca, de modo que la candidatura estaba garantizada. El problema es que Mora fue también el candidato del partido a la Cámara de Representantes en la anterior elección, en donde se quemó, lastimosamente. ¿Qué le hace creer a Mauricio Mora que si no pudo con la Cámara, si podrá con el Senado en esta nueva elección? Solo él lo sabe.

Pero veamos ahora cómo se mueven los apoyos, las alianzas y la disciplina militante. Entre los diputados las apuestas se mueven así. Los liberales Ricardo Porras y Hermes Villamil apoyan disciplinadamente en la Cámara a su copartidario Óscar Sánchez, pero en el senado se dividen. Porras se va con el nortesantandereano Andrés Cristo y para no ser menos Villamil tira su carta por el lado de Miguel Ángel Pinto, de Santander.

A falta de propios, buenos son ajenos

Los tres de Cambio Radical disparan en diferentes direcciones. En Cámara apoyan la región en todas sus vertientes geográficas. Édgar Mayorga se va con la soachuna Betty Zorro, pero para el senado le apuesta al valluno Carlos Abraham Jiménez. José Rueda confiesa, como siempre, sus afinidades políticas por el hijo de Sibaté Jorge Rozo, aunque en el senado se queda por aquí cerca, con el bogotano Germán Varón. Nancy Patricia Venegas reparte sus amores ídem con el excontralor Leonardo Rico, pero en el senado también se va para las cálidas tierras del valle, de la mano de Abraham Jiménez.

Los cinco del partido de la U son los que más demuestran su compromiso partidario regional. Cuatro de ellos no tienen dudas de sus votos por el novato Alejandro Linares (a Cámara) y Alfredo Molina (al Senado). Ellos son: Pedro Cárdenas, Gian Carlo Gerometta, Óscar Carbonell y Julián Sánchez ‘Perico’. Su compañero de asiento, Juan Carlos Coy Carrasco, prefiere inclinarse por José Caicedo en la Cámara y el bogotano Ángel Custodio Cabrera en el Senado.

Los conservadores Constanza Ramos y Helio Rafael Tamayo también dispersan sus votos. Ramos le apuesta a Orlando Clavijo en la Cámara y en el Senado prefiere las bravas tierras de Norte de Santander, con Juan Manuel Corzo. Tamayo apoya a su hermana Soledad en el Senado (ni más faltaba que no fuera así), pero en la Cámara prefiere el nombre del experimentado Buenaventura León.

Más de allá que de aquí

Luís Aroldo Ulloa, de Opción Ciudadana, manifiesta sus simpatías, muy amorosas, por Zuced Escobar a la Cámara (y cómo no, si es su esposa), aunque en el Senado se va también para las “bravías tierras de Santander” con Doris Vega.

Los del Centro Democrático dividen igualmente sus fuerzas. Luís Eduardo Mambuscay se acercará a las urnas con la papeleta de Jenny Rozo para el Senado y Hernán Garzón para la Cámara. Édgar Cruz (reemplazo de Jenny Rozo en la Duma) ratifica su lealtad al venerado jefe Álvaro Uribe en el Senado y en la Cámara su voto lo entregará al buen Rubén Darío Molano.

Por último, dicen las malas lenguas -y entre esas no está la mía- que Julio César Delgadillo, del partido Verde, tiene el “corazón partío” entre Mauricio Mora y Roy Barreras (del Valle) para el Senado. En la Cámara, dicen las mismas que quisiera ir con Alejandro Linares (de la U), pero al no poder, por disciplina de partido, prefiere su corazón vacío.

Ahora bien, echémosle un ojito a cómo son los compañeros de fórmula de los candidatos a la Cámara por nuestro departamento.

 

En Cambio Radical se dice que Leonardo Rico (de El Rosal), que se hace notar con su publicidad, no tiene nada definido frente a cuál será su compañero en el Senado, aun cuando se le ha visto con el boyacense Osman Roa. Jorge Rozo (de Sibaté) y Jorge Enrique González (de Zipaquirá) no tienen dudas sobre su fórmula con Germán Varón Cotrino, mientras que Betty Zorro (de Soacha) tira para el Valle con Abraham Jiménez.

 

Los de la U se la juegan así: el “Pájaro” José Caicedo, va con la llanera Maritza Martínez (la exposición de vallas y volantes de este también es digna de destacar). Alejandro Linares es juicioso en su apoyo a Alfredo Molina y el exalcalde de Chía Guillermo Varela está convencido que no necesita apoyos distintos que los que lo llevaron a la alcaldía de su municipio.

 

Los conservadores Buenaventura León y Orlando Clavijo dividen territorios. León con la bogotana Soledad Tamayo y Clavijo con el costeño David Barguil.

 

El liberal Óscar Sánchez anda tan solitario como su partido. No obstante, podría dividir y endosar sus votos entre dos santandereanos: Miguel Ángel Pinto y Andrés Cristo. Aunque en sus redes sociales no se le conoce compañero de fórmula.

 

En Opción Ciudadana, que esta vez sí tiene opción de llegar a la Cámara, con Zuced Escobar, es claro el apoyo a la santandereana Doris Vega, mientras que del excongresista Carlos Ferro se sabe lo mismo que de su campaña, poco y nada.

 

Rubén Darío Molano, Camilo Rubiano y Fernando Sánchez -no falta decirles que hablamos del Centro Democrático- no tienen dudas que su caudal electoral lo ponen al servicio del candidato antioqueño Álvaro Uribe. De por sí, Uribe caminó tanto Cundinamarca de la mano de ellos que parecía la versión antioqueña del gobernador Rey. Hernán Garzón prefiere mantener sus simpatías regionales con Jenny Rozo.

 

Ahora sí, saquen ustedes sus conclusiones y augurios. ¿Nos quedaremos sin senadores en Cundinamarca? O solo hemos escrito una sarta de mendacidades.

Por: Olinto Uribe editor@periodicoelector.com

 

 

 

 

Acerca AJRamírez

Empecé en la fotografía como una afición y hoy es una pasión. Eso de que “una imagen vale más que mil palabras” no es para mi un cliché, sino una permanente constatación de vida. También me encargo de las investigaciones en el periódico buscando encontrar siempre el justo equilibrio entre lo que le interesa a nuestros lectores y lo que nos repugna como comunicadores. Director de Inventigaciones Periódico elector ajramirez@periodicoelector.com ajramirez.prensa@gmail.com

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un comentario

  1. orlando cubillos velasquez

    A decir verdad. La poblacion votante segun lo que he escuchado, ya no cree en promesas politiqueras y menos con el desprestigio que tienen tanto a nivel de congreso como las demás corporaciones . Esperemos haber que dicen los.votantes el 11.

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