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Se buscan líderes… con las manos limpias

Pág. 8 y 9 Informe especialLas pasadas elecciones del 11 de marzo confirmaron, desafortunadamente, la tesis que planteamos en nuestra anterior edición. Cundinamarca, uno de los departamentos más importantes del país, se quedó sin representación de ningún líder del departamento en la más alta Cámara de representación popular: el Senado de la República.

Cundinamarca, exceptuado Bogotá, es el tercer departamento más poblado de Colombia, superado únicamente por Antioquia y el Valle del Cauca. Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), un organismo de las Naciones Unidas, Cundinamarca está clasificado como “extra líder” en un “Índice de la Competitividad Departamental” que elaboraron en el 2015.

El estudio medía factores como: Capital humano; Ciencia, tecnología e innovación; Fortaleza de la economía; Infraestructura; e Instituciones, gestión y finanzas públicas. Pero lo más sorprendente del estudio es la considerable diferencia que se obtuvo respecto del segundo y tercer clasificado. Efectivamente, Cundinamarca y Bogotá obtuvieron un puntaje de 98.2% (sobre 100) seguidos de Antioquia que obtuvo 75.0 y Caldas con el 70.7.

Sin sentido de pertenencia

Pág. 8 Alfredo Molina okokTodo esto lo traigo a colación para que ustedes se den cuenta de la importancia vital que tiene nuestro departamento en el contexto nacional y del poco aprecio que parecemos tener por nosotros mismos, lo que nos ha sumido en una crisis de liderazgo nunca antes vista.

Pero, como siempre, vamos a justificar nuestras afirmaciones a la luz del único baremo que tenemos a la mano, cual es la participación en el evento democrático que acabamos de celebrar y que determinó quiénes van a representarnos en el segundo poder que define nuestros destinos en los próximos cuatro años.

Si bien la abstención en procesos electorales en Colombia es bastante alta (en estas elecciones estuvo sobre el 51%), Cundinamarca es uno de los departamentos donde más se vota, superada ligeramente solo por algunos departamentos de la Costa (conocida por su gamonalismo político e inveterada compra de votos).

En las elecciones del 11 de marzo, en nuestro departamento votaron el 51.16 por ciento de los potenciales votantes con que cuenta esta región. Pero, por ejemplo, en Antioquia, la tierra del “prócer” del Centro Democrático, votó solo el 45.15 por ciento.

Juiciosos en ejercer la democracia

Pág. 8 Andrés Cristo okokokEn el segundo departamento del país, por población (el Valle), votó el 45,58 por ciento. En Bogotá, que concentra el más alto caudal de potenciales electores, apenas votaron el 48,80 por ciento.

Es decir que en estas cuatro regiones, que son las más pobladas del país, Cundinamarca es el departamento que más juiciosamente ejerce su derecho al voto y le aporta a la democracia.

Todo para decir que más vergüenza nos debería producir el hecho deshonroso de no haber querido, podido o encontrado un líder, ¡siquiera uno!, que llevara nuestra representación en la Cámara Alta.

Todo el mundo ha dado por supuesto (apoyados en las informaciones sesgadas e interesadas de la “gran prensa”) que el Centro Democrático ganó las elecciones en Cundinamarca.

Pésimos para defender un liderazgo propio

Eso no es rigurosamente cierto. El Centro Democrático ganó las elecciones para el Senado (con 147.017 votos) –en donde Cundinamarca no obtuvo ningún representante (ni siquiera Soledad Tamayo, que aunque representaba los colores de Bogotá también defendía históricamente con su familia los intereses de Cundinamarca y quien en el escrutinio final terminó perdiendo su curul)–, pero las perdió en la Cámara de Representantes donde el claro ganador fue Cambio Radical (con 144.894 votos).

Incluso, el segundo elegido por el Centro Democrático a la Cámara, Hernán Garzón, salió elegido con apenas 19.532 votos, mientras que Jorge Rozo, de Cambio Radical perdió su curul a pesar de haber obtenido una votación de 26.953 votos.

Cosas de la cifra repartidora, un invento para beneficiar a los partidos que ya está siendo revaluado en otras democracias del mundo (aquí se aprobó a partir de la reforma política del 2003, que buscaba acabar con la inequidad del residuo y que terminó siendo peor el remedio que la enfermedad), tan enrevesado de entender que en otra oportunidad se los explico.

¿Pero quiénes fueron los candidatos al Senado más votados en nuestro departamento? El antioqueño Álvaro Uribe obtuvo la mayor votación con 56.177 sufragios, le siguió Alfredo Molina con 40.608, quien a pesar de tan importante votación no alcanzó a clasificar. El bogotano Antanas Mockus, quien no puso ni un pie en el departamento, sin una valla importante por mostrar, a duras penas con unos pocos volantes tirados con desgano en algunos conjuntos de la sabana, fue el tercero con 38.251.

El mayor elegido por nosotros es un antioqueño

Pág. 8 Alvaro Uribe VélezCundinamarca le puso a la bogotana Tamayo 27.572 papeletas (convirtiéndola en la cuarta votación) de un total general de 59.149 votos, insuficientes, a juzgar por los resultados de otros partidos, y de la bendita cifra repartidora, aparecida a última hora en los escrutinios definitivos que, incluso, revivieron al “quemado” José Obdulio Gaviria.

<<Entonces el mayor elegido de Cundinamarca es Álvaro Uribe>> -pensarán muchos. Sí y no. En Colombia, como en el mundo, las cosas no son en blanco y negro. Tiene sus grises. El gris es que la votación de Álvaro Uribe y del Centro Democrático no fue tan abrumadora como ellos esperaban y, siguen creyendo, va a pasar en las presidenciales con Iván Duque.

Al no existir un liderazgo fuerte en el departamento, quizá con la excepción del Gobernador Rey, que lo tendrá que refrendar cuando vuelva a enfrentarse a unas elecciones –y que se equivocan quienes creen que lo tiene amarrado a la maquinaria de Cambio Radical–, la diáspora de votantes corre para todas partes sin control como hormiguero atacado por oso ídem.

Pág. 8 Abraham JiménezEso se vio en estas elecciones, donde todos los candidatos de otros departamentos, que incursionaron en el nuestro, recibieron su correspondiente cariñito. Al que mejor le fue, por decisión del senador Juan Carlos Restrepo, fue al vallecaucano Abraham Jiménez, quien obtuvo 17.300; el nortesantandereano Andrés Cristo recibió 9.800; el bogotano Jorge Enrique Robledo, que tampoco se apareció por estas tierras, recogió 9.400. Huilenses, del Meta, santandereanos, costeños, todos alcanzaron así fueran 100 voticos, por muy desconocidos que fueran. Para muchos fue la diferencia entre quedar quemados o resucitar y si no que se lo pregunten a José Obdulio, quien obtuvo 902 votos en Cundinamarca sin decir “esta boca es mía”.

Pero su liderazgo no es completo

Uribe, a nivel nacional, tuvo una histórica e importante votación de 800 mil votos, pero el cálculo que hacían los gurús electorales y sus militantes es que iba a sobrepasar el millón y medio de sufragios, él solo.

Para un hombre con semejante exhibición mediática, donde no hay un solo día que no se hable de él, que su foto o imagen no aparezca, o su nombre no se mencione en prensa, radio y televisión, un día sí y otro también, el resultado electoral, en Cundinamarca por lo menos, puede sonar a irrisorio para no llamarlo mediocre.

Pág. 8 Antanas MockusMockus, otro ejemplo, tuvo una campaña frugal de muy pocas apariciones públicas, discurso ninguno; que yo recuerde jamás se ha dirigido a Cundinamarca para nada. Sencillamente no existimos en sus prédicas o sermones y, sin embargo, gozó de una votación de 38.251 personas cautivadas por su silencio.

Pero hay más. El discurso de “el que diga Uribe”, en Cundinamarca, sencillamente, no funcionó. Jenny Rozo, hija consentida de su gran amigo Álvaro Rozo, quien no publicó una valla suya sin la imagen patriarcal y protectora de Álvaro Uribe, quedó más quemada que pan en horno descuidado. La votación que obtuvo a duras penas le daría para volver a su puesto en la Asamblea Departamental. Y ni hablar de Everth Bustamante, completamente entregado a los pies de su líder, con una votación que ni para alcaldía de pueblo pobre y despoblado alcanzaría.

El servilismo al caudillo no sirvió

Otro que se la jugó por ir arrastrado del liderazgo de Uribe fue Fernando Sánchez, exalcalde de Chía. Lo llevó varias veces a la población sabanera. Prácticamente cerró sus mítines de campaña en su presencia. En su sede destacaba casi tanto la foto de Uribe como la del Sánchez mismo. Todo ese despliegue le sirvió para conseguir 10.589 votos a la Cámara; lejos, lejos de Rubén Darío Molano, el único que realmente se ha mantenido con decoro, disciplina y trabajo en la Cámara de Representantes, sin necesitar recurrir al arrastre feudatario, servil, adulador y sumiso al caudillo.

De modo que permítanme ser la mosca en la sopa. Eso de que Iván Duque va a arrasar en Cundinamarca en las próximas elecciones a la Presidencia de la República, yo no estaría tan seguro. Mejor les recomiendo que no quemen esos cohetes antes de tiempo.

Tampoco estoy vaticinando que va a perder. Lo que afirmo, sencillamente, es que su triunfo no va a ser tan arrollador.

Justifiquemos ahora la temeraria afirmación. Si la gente mantiene la coherencia ideológica con la que concurrieron a las votaciones del 11 de marzo y se produjera una votación ligeramente parecida, diríamos que en el juego de las alianzas para la segunda vuelta, Cambio Radical y el Partido Conservador, serían los aliados naturales del Centro Democrático. La unión de estas tres grandes fuerzas, daría un potencial electoral de 313.154 votos.

Amanecerá y veremos

Un paréntesis cortico para situar el contexto. En los comicios que acabaron de pasar, el potencial de votantes que arrojó la Registraduría Nacional para Cundinamarca fue de 1.843.375. El total de votos que se depositaron fue de 950.668 y el total de votos válidos fue de 747.699.

Ahora sí, continuemos. Si se produjera una hipotética alianza entre el Partido Liberal, el Partido de la U, la Alianza Verde, la Lista de la Decencia (el Petrismo) y el Polo Democrático, el potencial electoral –a la luz de las elecciones que pasaron, vuelvo y repito– sería de 307.850 votos.

En plata blanca –y tal vez, pensando con el deseo– esto quiere decir que Duque ganaría en Cundinamarca por míseros 5.300 votos. Claro, ya me imagino la respuesta de los áulicos uribistas: “no importa si es por uno, ganar es ganar”. Ahora bien, con solo cinco mil votos de diferencia y como la política es tan dinámica, en Cundinamarca nada estaría dicho.

Por ahora, mejor los invito a que volvamos a reflexionar sobre el título que encabeza esta nota. Necesitamos buscar, urgentemente, nuevos líderes que representen y defiendan dignamente los intereses futuros del departamento. Pero eso sí, requisito indispensable: que tengan las manos bien, bien limpias.

Por Olinto Uribe Guzmán  oluribe@gmail.com

Acerca AJRamírez

Empecé en la fotografía como una afición y hoy es una pasión. Eso de que “una imagen vale más que mil palabras” no es para mi un cliché, sino una permanente constatación de vida. También me encargo de las investigaciones en el periódico buscando encontrar siempre el justo equilibrio entre lo que le interesa a nuestros lectores y lo que nos repugna como comunicadores. Director de Inventigaciones Periódico elector ajramirez@periodicoelector.com ajramirez.prensa@gmail.com

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