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La Van der Hammen, un “potrero” que Peñalosa quiere destruir

Pág. 8 Mapa Van der HammenDesde hace veinte años, los ambientalistas, liderados en un principio por el profesor Thomas Van der Hammen, vienen luchando por crear una Estructura Ecológica Principal (EEP) en la Sabana de Bogotá. Desde hace 19, el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, ha venido luchando por destruir ese sueño ecológico.

“Permítanme les detallo el cuento. En 1998 la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) publicó un informe de Van der Hammen titulado “Plan Ambiental de la Cuenca Alta del Río Bogotá: Análisis y Orientaciones para el Ordenamiento Territorial”. Ese plan sirvió de columna vertebral para, muchos años después y largas luchas ambientales, crear en 2011 la Reserva Forestal que lleva su nombre.

En 1999, a pocos meses de haber sido elegido Alcalde de Bogotá por primera vez, Peñalosa propone su plan para urbanizar el borde norte de la ciudad, es decir, en predios donde el biólogo colombo-holandés había conceptuado se debían preservar, si queríamos darles un mejor futuro a nuestros hijos.

Pág. 8 Manuel-rodriguez-becerra
“Hay urbanizadores ahí metidos… buena parte de los financiadores de la campaña de Peñalosa son interesados en la urbanización de la reserva”: Manuel Rodríguez Becerra, primer ministro de Medio Ambiente del país, investigador, ambientalista, referente nacional e internacional y, ante todo, académico.

La CAR se opone, dándole prioridad al estudio del botánico, lo que despierta las iras del burgomaestre ecolofóbico, desatando una batería de demandas jurídicas en contra de la decisión de la Corporación.

Un largo sueño hecho realidad

El Ministerio del Medio Ambiente, en ese momento la máxima autoridad en el tema, decide conformar un panel de expertos, del cual hace parte una de nuestras fuentes (pero ya hablaremos de él más adelante) y estos, en el año 2000, le dan el golpe de gracia al ecologicida Peñalosa, recomendando crear la Reserva Forestal Regional del Norte de Bogotá.

Once años después y a uno de muerto en Chía el profesor Van der Hammen, la CAR, por fin, crea y delimita la reserva forestal. En honor al difunto científico y luchador incansable por la defensa de la naturaleza decide homenajearlo poniéndole su nombre: Reserva Forestal Regional Productora del Norte de Bogotá, “Thomas Van der Hammen”.

Peñalosa pensó que había perdido una batalla pero no la guerra. Por eso, en 2016, nuevamente, a pocos meses de inaugurada su segunda alcaldía, volvió con energías renovadas a dar la pelea; esta vez con un proyecto más preciso y concreto al que denominó Plan Zonal del Norte “Ciudad Lagos de Torca”.

Pero, ¿con tantos problemas urgentes por resolver en la capital de la República, qué motiva la insistencia, adosada con mucho de torpeza y no poco de terquedad, del mandatario Enrique Peñalosa por acabar una reserva para privilegiar a unos intereses y constructores privados?

Los constructores de Probogotá dicen no, los de Peñalosa dicen sí

Ninguna de nuestras fuentes se atreve a desarrollar ninguna hipótesis. El más frentero, sin lugar a dudas, es el profesor Manuel Rodríguez Becerra, un hombre que a los 71 años está por encima del bien y del mal, pero que, sobre todo, lo precede una brillante hoja de vida que lo libera de cualquier sospecha interesada en sus declaraciones.

Rodríguez Becerra fue el primer ministro del Medio Ambiente que tuvo el país en 1993, hizo parte del panel de expertos que conformó ese Ministerio para dirimir el primer conflicto que generó Peñalosa (el que recomendó crear la reserva) y en la página de la Universidad de Los Andes, que lo presenta como un “LUCHADOR AMBIENTAL”, se lee en una reseña de Andrés Ruiz Zuluaga: “Fue el primer ministro de Medio Ambiente del país, uno de los diez mejores líderes de Colombia, además de investigador, ambientalista, columnista, referente nacional e internacional y, ante todo, académico. En 2016 fue nombrado profesor emérito de Los Andes luego de 45 años de trayectoria.”

“No sé cuál es el interés -nos responde el profesor Rodríguez. Siempre me ha llamado la atención porque incluso Probogotá, una organización que en buena parte está patrocinada por los grandes constructores y urbanizadores de Bogotá y que está dirigida por Luis Guillermo Plata, pues conceptuó que no se necesita urbanizar la reserva Van der Hammen para todo lo que tiene que ver con el crecimiento de Bogotá. Que no tenía sentido urbanizar la reserva y, sin embargo, pues él sigue con el tema, es muy raro.”

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“El proyecto de Peñalosa es un proyecto de urbanización del norte de Bogotá entre 1.500 hectáreas”: Manuel Rodríguez Becerra

La reserva tiene 1.400 hectáreas, la urbanización de Peñalosa 1.500

-¿Podríamos pensar que hay personas poderosas dueñas de esos predios?

“Claro que los hay, hay urbanizadores ahí metidos. Si se mira cuidadosamente, algunos han argüido, como Juan Carlos Flores, que conoce también el tema, que buena parte de los financiadores de la campaña de Peñalosa son interesados en la urbanización de la reserva.

-Los veedores de la reserva afirman que la pretensión de Peñalosa es urbanizar el 90 por ciento de los terrenos de la misma, ¿eso es cierto o es una exageración de ellos?

“El proyecto de Peñalosa es un proyecto de urbanización del norte de Bogotá entre 1.500 hectáreas, y él, a partir de las cesiones, dice que va a haber una cantidad de zonas verdes. Él suma esas zonas verdes a otras cuestiones del río Bogotá para argüir que la reserva es mayor.

Pero lo cierto es que el área designada por el profesor Van der Hammen de 1.400 hectáreas, que tiene unas condiciones ecológicas muy particulares en cuanto a calidad del suelo y a lluvias, y que la hacen muy propicia a una restauración ecológica, es un área que básicamente la urbanizan y muy cínicamente se le sigue llamando reserva Van der Hammen para, claramente, confundir a la opinión pública; “ampliamos la reserva, la mejoramos”, cuando el punto es que el área designada por el profesor Van der Hammen la urbanizan”. Más claro, el agua.

Para el representante a la Cámara por Cundinamarca Alfredo Molina, reconocido profesor y ambientalista, exfuncionario de la CAR y excandidato en las pasadas elecciones al Senado, el interés de Peñalosa también es un enigma:

“un alcalde lo que debería preocuparse es por cumplir las medidas de manejo para que eso se vuelva una reserva. El plan de manejo no se ha desarrollado en su totalidad.

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“La zona hay que volverla ecosistémicamente importante, ¿y eso cómo se logra?, conservando el humedal que esté, reforestando, delimitando, volviéndolo una gran área de reserva”: Alfredo Molina, experto en medio ambiente.

El borde norte no es tan verde como lo queremos

“El borde norte muchos se lo imaginan como un borde totalmente verde y no lo es; por eso, han salido apreciaciones desafortunadas diciendo que: “es un potrero”. Puede que hoy sí sea un potrero en algunos sectores, pero lo que está diciendo la sentencia, la delimitación, y todo, es: vuélvalo una reserva; y para hacerlo reserva hay que empezar a trabajar en la determinación de una reserva. Nadie la ve porque aún no lo es en algunos sectores; dentro del predio hay una connotación de humedales interesantes que hay que armonizarlos.

“Este es un ecosistema altamente intervenido, es más, es una delimitación sobre lo que no era una reserva ecosistémicamente hablando. La zona hay que volverla ecosistémicamente importante, ¿y eso cómo se logra?, conservando el humedal que esté, reforestando, delimitando, volviéndolo una gran área de reserva.

“Lo que podría pasar es que, si se aprueba cualquier actividad nueva, independiente de que sea una urbanización o algo de infraestructura en cualquier nivel, diferente a las vías necesarias con manejo técnico de esa infraestructura, se cabiaría lo que ya está juzgado, lo que ya está definido por una decisión que no pasó por una sola instancia; ya fue una discusión dada y eso es un determinante ambiental para Bogotá, que si hoy no lo ve verde, casi nadie, es porque el plan de manejo no se ha cumplido. Ahora que hay que hacer, cumplirlo.

Una injusticia social

“Y yo reclamaría también para los dueños de los predios que tuvieron la inclusión en el borde norte que les hagan un promedio de economía, de lado y lado, para que esa gente tampoco, en su economía, se vea afectada.

Para mi eso es una injusticia social. Por ejemplo, en Pasca, Cundinamarca, hay unashectáreas de papa.El señortienesufincasembrada con de 10 hectáreas; como produce papa y le vabiencon doscosechas al año, el valor queél tiene en sumente de esahectárea es de 50 millonesde pesos comomínimo. Es decir que 10 hectáreas de tierrapara papa en el páramo a eseseñor, en sumente, le valen 500 millones de pesos.

Cuando el Estado dice: delimito el páramo, le impone con rigurosidad una acción de conservación ecológica, pero no hace una consideración social. Y entonces le dice: pero ahora le voy a comprar.

Los proyectos de compra de terreno del Ministerio, de la CAR o de las secretarías del departamento, no pagan esas tierras de conservación a más de cinco millones. Entonces, el señor dueño, de esas hectáreas, que podría recibir 500 millones de pesos en el mercado, hoy, en un proyecto ambiental, recibiría 50 millones de pesos, que no le alcanzaría ni siquiera para ir a comprar una casa de interés social en cualquier municipio de Colombia.

En las reservas llueve y en las vías no escampa

Tampoco puede el Estado solo por la conservación, que sí es un bien general para todos, castigar socialmente a individuos que están en las zonas que el mismo Estado les entregó vía reforma agraria.

“Es una vil injusticia. El Estado debe hacer para ese tipo de reservas unas matrices económicas que permitan, no darle el valor mayor en Colombia pero sí debería hacer unos promedios; el mayor valor de economía de una vivienda en la zona y el menor valor. Y bajo esa premisa hacer un promedio, de tal manera que económicamente no se afecte al propietario de la reserva que les determina el Estado sea nacional, regional o local.

Y eso no solo pasa en reservas, también en vías. Es injusto que un señor que tiene su casita sobre la vía, y que ahora le van a construir una doble calzada, lo saquen de ahí y le paguen el metro cuadrado al valor de avalúo no comercial sino catastral. Es una gran injusticia, eso debería tener un valor de conformidad al comercio, real, para que a la gente le devuelvan por lo menos su platica.

Para mi, cuando se cometen esas injusticias sociales en materia ambiental y de las nuevas infraestructuras para el país, es el nuevo desplazamiento que está haciendo el Estado, indirectamente. Se acaban los grupos al margen de la ley, a medias, pero también el Estado con esas decisiones hace desplazamiento técnico de gente, que eso no es sano”.

La conciencia ecológica embolatada

Pág. 10 reserva Van der Hammen
Según la CAR, en la reserva forman parte de las 218 áreas de Endemismo Aviar (EBA por sus siglas en inglés) del planeta y constituyen hábitat de aves endémicas con importancia para la conservación.

Pero ahora viene la pregunta del millón, que se deben estar haciendo ustedes, si han podido llegar hasta aquí: -¿Eso que tiene que ver con nosotros?- Pues, todo. Cundinamarca es un departamento con una vocación claramente agraria. Y si algo saben nuestros sabios campesinos es de medio ambiente y conservación de la naturaleza. Es más, uno de los departamentos más golpeados por el cambio climático y los vaivenes que producen las estaciones de invierno y de verano es el nuestro, que cuando no estamos inundados nos arrasa el fuego.

La extensa Sabana y parte de la cordillera que cubre un buen segmento de nuestro territorio se beneficia de los hallazgos en su estudio del profesor Van der Hammen. El río más importante que recorre la Sabana es el Bogotá y está directamente determinado, ambientalmente, por lo que pase o deje de pasar, en la reserva que quiere destruir Peñalosa.

Así lo dejó expresamente escrito, el acuerdo de la CAR, que le dio vida a la reserva forestal enunciando los valores ambientales que se pretendían destacar:

“1) Cumplen funciones de áreas conectoras con la estructura ecológica regional. 2) Contienen relictos de ecosistemas en buen estado, propios de bosque bajo andino y humedales. 3) Forman parte de las 218 áreas de Endemismo Aviar (EBA por sus siglas en inglés) del planeta. 4) Constituyen hábitat de aves endémicas con importancia para la conservación. 5) Contienen parte de los mejores suelos agropecuarios (Tipo II y III) de la cuenca alta del río Bogotá. 6) Ofrecen grandes posibilidades para desarrollo agrícola, en armonía con planes de restauración ecológica de ecosistemas únicos para Bogotá D.C. y la región. 7) Poseen varios cuerpos de agua, zonas de recarga, humedales, pantanos, quebradas y parte del valle aluvial del río Bogotá, con importantes funciones de regulación hídrica.”

Las presiones al “potrero” se conocían

Ese es el “potrero” que quiere urbanizar y decapitar Peñalosa. Pero el acuerdo era clarividente y conocía las presiones y amenazas que rondaban los terrenos de la reserva. Más adelante señala textualmente las más importantes: “1) Forman parte de la expansión suburbana no planificada de Bogotá hacia Chía y Cota. 2) Poseen una extensión considerable de suelos de expansión, lo cual ha generado una gran expectativa entre los propietarios privados. 3) La propuesta de expansión urbana en el norte de la ciudad aísla ecológicamente las áreas con valor ambiental, y se propone sobre los mejores suelos aptos para usos agrícolas de Bogotá. 4) La Autopista Norte constituye un eje de la expansión urbana. 5) El actual trazado de la Avenida Longitudinal de Occidente en el corto plazo provocaría la fragmentación del humedal La Conejera. 6) Inadecuado manejo de vertimientos y disposición ilegal de escombros.”

Déjenme redondearles el cuento porque me imagino que ya deben estar extenuados los pocos que siguen manteniendo el interés. Después de la declaratoria oficial de reserva, a la CAR le tomó tres años más adoptar el plan de manejo ambiental de la misma, que se supone es el faro que ilumina su trasegar tormentoso y que el representante Molina, con mucha razón y conocimiento de causa, denuncia que no se ha cumplido.

Y no ha sido por falta de plata. En el propio acuerdo que adoptó el plan, la CAR anunció y enunció los principales programas y proyectos que se debían desarrollar en un plazo máximo de 10 años. No los quiero fatigar más con su enumeración, pero sí les revelo la importante suma que, se supone, tiene reservada para eso: Doscientos cuatro mil millones ochocientos cincuenta mil setecientos cuarenta pesos.

Cuatro años ya han corrido de esos diez..

Por Olinto Uribe Guzmán oluribe@gmail.com

Acerca olinto uribe

Soy un escribidor de la vieja época, con aficiones tecnológicas de la nueva. Creo rabiosamente, en la independencia del periodismo y en el compromiso y deber social que tenemos por construir una mejor sociedad. Actualmente soy Director Editorial del periódico pero, títulos aparte, me enorgullece pertenecer a un pequeño grupo de soñadores convencidos que, parodiando a García Márquez, todos los seres debemos tener una segunda oportunidad sobre la tierra.

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