Inicio / Informe especial / Cómo se perdieron $13.000 millones del departamento: De autopista a placa huella digital

Cómo se perdieron $13.000 millones del departamento: De autopista a placa huella digital

Noticias Cundinamarca
La interventoría señaló 31 causales de incumplimiento de todo tipo

Anditel es una empresa que se define en su pomposa página web como “un operador de soluciones de telecomunicaciones y tecnologías digitales que aplica integración para proveer conectividad, construir y gestionar soluciones y plataformas especializadas”.

Para justificar y reforzar su objeto social, esta compañía se apoya en su sitio web con una pestaña magnificente, que ha titulado “Casos de éxito”. Allí, entre otros puntos, venden como propio uno que la Gobernación de Cundinamarca (durante la anterior administración), bautizó como “Red Social de Datos (RSD)”, plagiando sin rubor la justificación que esta elaboró para socializar el tema; presentando, además, la animación en video que el gobierno departamental realizó para exhibir el proyecto a los cundinamarqueses.

Bueno sí, grave, pero cuál es el escándalo, se preguntarán ustedes. Vamos a la época de los hechos. El 28 de abril de 2014, la Gobernación, a través de la Secretaría de las TIC, contrató con la firma Anditel la implementación de un maravilloso programa, por medio del cual se les daba conectividad de Internet a los colegios y escuelas del departamento de Cundinamarca, centros de salud y hospitales, algunas alcaldías y otras entidades oficiales.

Un caso de éxito

La propia Anditel, todavía manifiesta en su “caso de éxito” que el proyecto beneficiaría a 1.260 instituciones. La realidad que encontró el interventor y plasmó en su informe final fue diametralmente diferente “…de las 497 sedes entregadas por ANDITEL S.A.S. a nivel local, 71 sedes cumplen al 100%”, dice la Contraloría Departamental. Y lo lapida con una observación a continuación: “Lo que nos indica que una cosa es comprar e instalar equipos y otra la conectividad, operatividad, funcionamiento y servicio”.

Ante los hechos, la administración actual decidió que ese bus no se podía dejar tirado y con grandes esfuerzos y personal propio ha venido tratando de armar el esperpéntico rompecabezas.

Los resultados nos los presentó Andrés Tovar, actual Secretario de las TIC, los cuales se resumen en: 200 instituciones educativas conectadas en 54 municipios; 52 zonas Wi-Fi en 51 municipios, 31 portales interactivos en igual número de municipios, 8 estaciones de Policía del mismo número de municipios; 26 instituciones de salud; 17 bibliotecas municipales, 24 mega zonas WiFi en 18 municipios; telefonía IP para 7 alcaldías y 6 instituciones de salud.

Una autopista con baches

Esa es la autopista digital que actualmente tiene Cundinamarca. Si sumamos todo, el resultado arroja 365 instituciones que están conectadas al 100 por ciento con la Red Social de Datos (365 construidas a pulso en la actual administración, no 1.260, que fueron las contratadas por la administración anterior con Anditel, cifra que reconoce en su página web).

Como en la canción de Celia Cruz, aquella que dice: “Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a Muchilanga…”, la historia comenzó por una investigación de la Contraloría General de la República, que le trasladó los hallazgos a la Contraloría Departamental y esta, a su vez, verificó que la entidad que venía denunciando desde hace rato el entuerto, sin que nadie le parara bolas, era la interventoría contratada para vigilar la ejecución del contrato.

El 21 de septiembre de 2015, es decir, a pocos días de terminarse el contrato, la firma JAHV McGregor S.A. presentó a las secretarías contratantes un minucioso informe final de interventoría, en donde no se anda por las ramas: “El informe que se allega detalla de manera analítica y pormenorizada el incumplimiento del contrato por parte de ANDITEL S.A.S., quien no satisfizo ni cumplió con el objeto contractual, no obstante los plazos concedidos y el aumento del valor contratado, así como del cambio del diseño propuesto por el contratista, por un nuevo diseño optimizado, amén del incumplimiento del cronograma establecido… (Sic)

Pensando con el deseo

“Como consecuencia del incumplimiento del contrato por parte de ANDITEL S.A.S., esta interventoría propone que el contratista devuelva la totalidad de los dineros recibidos, al igual que se haga efectiva la cláusula penal de que trata la cláusula novena del contrato a título de indemnización anticipada de perjuicios causados, pero sin limitarse a las sumas que resulten por este concepto, puesto que los daños y perjuicios podrían ser mayores que los contemplados en dicha cláusula”.

Como siempre sucede en estas licitaciones, que desde el principio arrojan un mal olor, el valor inicial que se contrató fue de dieciséis mil cuatrocientos setenta y dos millones ciento noventa y cuatro mil quinientos noventa pesos ($16.472.194.590), pero terminó con una adición de $5.076.117.420, para un gran total de veintiún mil quinientos cuarenta y ocho millones trescientos doce mil diez pesos ($21.548.312.010).

Lo que ocurrió fue que el interventor se atravesó, de lo contrario, estaríamos hablando de casi siete millones y medio de dólares de detrimento patrimonial para el departamento.

El fétido olor de la corrupción

Durante el empalme con las nuevas autoridades, a pesar de las advertencias de los jurídicos para que no liquidaran ese contrato, producto del fétido olor que despedía -pensamos nosotros- Néstor Ferney Pérez, exsecretario de las TIC, y Piedad Caballero Prieto, exsecretaria de Educación, hicieron caso omiso a la advertencia y, con la tranquilidad que da el creerse por encima de la ley, expidieron el acta de liquidación.

En ella certificaron que el valor del proyecto ejecutado correspondía a quince mil trescientos noventa y tres millones ciento noventa y cuatro mil novecientos veinticuatro pesos ($15.393.194.924), quedando un saldo no ejecutado de cinco mil setecientos cuatro millones ochenta y dos mil doscientos cuarenta y cinco pesos ($5.704.082.245) y que se le había cancelado al contratista la “pichurria” de trece mil cuatrocientos diecisiete millones doscientos noventa y dos mil doscientos veintinueve pesos ($13.417.292.229).

De nada sirvieron las incontables y detalladas observaciones que presentó la interventoría en contra del contratista.

Incumplimientos a tutiplén

El interventor las resumió en un “analítico detalle del incumplimiento” así: “1. El contratista ANDITEL SAS incumplió con la Implementación de la Red Social de Datos (RSD) para el departamento y el servicio de conectividad de internet para beneficiar instituciones educativas oficiales de los municipios no certificados y para instituciones no educativas oficiales del departamento de Cundinamarca.

  1. El contratista no cumplió con el cronograma aprobado. El compromiso era instalar el 100% de la red en el mes de marzo de 2014 y al terminar el contrato, solo había ejecutado menos del 40%.
  2. Solo en 71 sedes y 39 nodos, el contratista cumplió con el 100% de las especificaciones técnicas. En el resto no cumplió.
  3. ANDITEL entregó documentación de 497 instalaciones, cuando fueron visitadas por la interventoría, encontraron que solo 71, cumplieron con las especificaciones técnicas, es decir, solo un 5,2% del total de las sedes exigidas…”

En total, la interventoría señaló 31 causales de incumplimiento de todo tipo; desde instalaciones de equipos hasta de infraestructura, instalación de componentes y toda clase de incumplimientos técnicos que, en la práctica, a juzgar por el interventor, hacía completamente inoperable la soñada Red Social de Datos (RSD), que con tanto impudor Anditel señala en su página web como un “caso de éxito”.

El insoportable absceso

En otro de sus informes, por ejemplo, advierte que “una vez adjudicado y suscrito el contrato, la Entidad, sin ninguna justificación estableció una nueva forma de pago…”; y más adelante reitera: “De acuerdo con lo anterior, se eliminaron los anticipos que aparecían primariamente en los pliegos de condiciones, y se fijó una curiosa forma de desembolso por parte de la Entidad, consistente en que para acceder a los dineros del primer pago, el Contratista debía hacer entrega de las órdenes de compra de los equipos de los componentes 2 y 3.”

Yohana Mercedes Moreno Gómez, así se llama la representante legal de JAHV McGregor S.A., seguía echando paladas de tierra en esa horrible sepultura, “…el contrato suscrito y la forma de pago pactada… no obligaba al Contratista a entregar o presentar o demostrar un determinado avance en el cumplimiento de sus obligaciones, y solo, pedía la prueba de órdenes de compra de unos equipos, ni siquiera con factura…

No era un contrato de suministros

Hasta que puso el último clavo en ese ataúd: “…el objeto del Proyecto y del contrato no consiste simplemente en comprar y/o adquirir equipos activos y pasivos que conforman la RSD, puesto que no se trata de un contrato de suministro, en especial si tenemos en cuenta que el objeto y alcance del contrato lo que buscaba para la Entidad con la ejecución, era contar con una Red Social de Datos que prestara un servicio de Internet con altos niveles de calidad a cada una de las entidades oficiales y no oficiales del departamento de Cundinamarca, con los niveles de servicio establecidos en una Ficha MEN Técnica, para las Instituciones Educativas.”

En sus descargos, los funcionarios y Anditel, intentaron presentar todo tipo de argumentos leguleyos, que fueron totalmente descartados por la Contraloría y minuciosamente desvirtuados por la interventoría.

Y la autopista digital sigue quebrada

Pero, finalmente, ¿a qué fue a lo que se comprometió Anditel? Se comprometió a la Instalación de 1.260 suscriptores, más 50 adicionales, en sedes educativas; Instalación en 80 sedes o centros hospitalarios; Instalación de 92 NODOS; Cumplimiento de normas técnicas en equipos y permisos y licencias para la construcción y funcionamiento de la RSD; Instalación de los enlaces licenciados; Cumplimiento del cronograma; Cumplimiento de los diseños optimizados aprobados por las partes contratantes; Cumplimiento al 100% con la prestación del servicio de conectividad e internet.

Nada de esto cumplió. Y, a pesar de los incesantes esfuerzos que se siguen desarrollando por parte de la administración de Jorge Rey, todavía seguimos lejos de poderlo cumplir.

Acerca olinto uribe

Soy un escribidor de la vieja época, con aficiones tecnológicas de la nueva. Creo rabiosamente, en la independencia del periodismo y en el compromiso y deber social que tenemos por construir una mejor sociedad. Actualmente soy Director Editorial del periódico pero, títulos aparte, me enorgullece pertenecer a un pequeño grupo de soñadores convencidos que, parodiando a García Márquez, todos los seres debemos tener una segunda oportunidad sobre la tierra.

Recomendado !

Pág. centrales foto 1

Un código para guaches

Colombia tiene una dilatada tradición en códigos de policía. Desde siempre han sido, básicamente, manuales ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*