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Un nuevo diccionario, el de la sexualidad

Pág. 15 Cuckholding  Si usted entra a Internet y busca en Google la palabra “sexo” se sorprenderá al encontrar que el famoso buscador le arroja casi 432 millones de resultados. Sí, está leyendo bien, con seis ceros. Me atrevería a decir que es, quizá, la palabra que más resultados arroja este explorador.

En cambio, si la búsqueda se limita a “diccionario de la sexualidad” apenas refleja un “modesto” resultado de 559 mil entradas. De todos modos, encontrará diccionarios para todos los gustos; sin embargo, estoy seguro que muchos de los que he seleccionado en esta edición para ustedes, jamás los habían oído pronunciar. Empecemos:

Pág. 15 King OutAbdorgasmo: ahora que está tan de moda lo de ir al gimnasio, seguramente se preguntará por qué viven tan llenos del sexo femenino. La respuesta más obvia es que lo hacen por belleza y por salud. Pero, quizá, de ningún modo se le hubiera ocurrido imaginar que puede ser por sexo. Sí señores… y señoritas también, un creciente número de mujeres pueden llegar al orgasmo a través del ejercicio. Prometo contarles en un artículo más extenso algunos secretos de esta sorprendente práctica, pero por ahora debo continuar con otras palabras de nuestro particular diccionario.

Una mezcla explosiva

Chemsex: últimamente, la palabrita está en boca de muchos. La puso de moda la comunidad homosexual y consiste, como su nombre lo indica, en tener maratones de sexo ayudado por drogas de diseño químico. La más común es la Mefedrona, conocida entre sus cultistas como “la reina de la fiesta”. La práctica está muy extendida en el Reino Unido y en España, dejando a la comunidad médica con los pelos de punta, por los enormes riesgos de transmisión sexual, entre ellos el Sida. Lo peor es que, como en todo, también se está extendiendo a orgías heterosexuales.

Pág. 15 SextingCuckholding: no confundir con los swinger. En este último, ambos tienen sexo con otras parejas, mientras que el Cuckholding consiste en excitarse viendo a su mujer teniendo sexo con otro. Mejor dicho, es la práctica consentida de los cuernos sin el engaño y la mentira y con la participación como observador directo, del marido cornudo.

Dogging: en España se practica desde hace décadas. Quien esto escribe la observó en las discotecas de Benidorm y todas las playas del litoral mediterráneo español. Consiste en echarse un polvo a la vista de todo el mundo.

Volviendo a los orígenes

King Out: nuestros abuelos estarían felices con la modita. Si habláramos de costumbres retro, esta es una de ellas. Se trata de adorar a Eros solo mediante caricias, tocaditas, besitos, todo muy tierno y bastante erótico, pero sin penetrar. Como diría algún expresidente por ahí: “aguantarse el gustico”.

Kabe-don: el término viene del manga, la famosa técnica de dibujo japonés. ‘Kabe’ significa en este idioma “pared” y ‘don’ es la onomatopeya del golpe de la mano contra la pared. Ahí está dicho todo, es un “juego” de dominación por medio del cual el hombre acorrala a la mujer contra la pared creando una “emocionante” tensión sexual.

El muelle: el peligroso juego nació en Colombia, específicamente en Medellín y de aquí saltó a Europa, principalmente a España. Lo juegan sobre todo los adolescentes. Le dicen también “ruleta sexual” y es exactamente eso. Se forma un círculo de muchachos sentados en sillas desnudos, por lo menos de la cintura para abajo y una jovencita va saltando de silla en silla y de pene en pene. Cambia de pareja cada 30 segundos y pierde el muchacho que primero eyacule.

Todos con todos

Poli-kink: viene de poliamor, que es otra tendencia muy en boga, la cual consiste en compartir sentimientos e intimidad con varias parejas. El poliamor busca romper el tabú de la monogamia. Kink, por otra parte “hace referencia a aquellas prácticas no convencionales. Juegos de rol y de poder, restricciones físicas, fetichismo, voyerismo, exhibicionismo…”.

Sexetarianos: es llevar el fanatismo del vegetarianismo al sexo. Quienes practican esta modalidad se niegan a tener relaciones con personas no veganas, es decir consumidoras de carne. Alegan que los omnívoros les pueden transmitir sustancias animales “peligrosas” a través de los fluidos.

Sexting: esta sí es un tendencia que todos conocemos. Espero que no la hayamos padecido. La palabra es un anglicismo y se refiere al envío de mensajes de fuerte contenido sexual a través de los teléfonos móviles. La plataforma preferida es WhatsApp.

Teledildonic: para los Millennials, completamente absorbidos por la tecnología, se trata de activar los vibradores y todo tipo de juguetes sexuales de forma remota. Tiene considerable morbo porque muchos lo hacen en situaciones comprometidas como en el trabajo, en un restaurante o en un teatro.

Acerca olinto uribe

Soy un escribidor de la vieja época, con aficiones tecnológicas de la nueva. Creo rabiosamente, en la independencia del periodismo y en el compromiso y deber social que tenemos por construir una mejor sociedad. Actualmente soy Director Editorial del periódico pero, títulos aparte, me enorgullece pertenecer a un pequeño grupo de soñadores convencidos que, parodiando a García Márquez, todos los seres debemos tener una segunda oportunidad sobre la tierra.

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