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En Sopó, el alcalde “William vuelve” (2da. Parte)

Cierre campaña William 04En la pasada edición publicamos un informe especial que titulamos: “En Sopó, el alcalde vuelve a las viejas y malas mañas”. En ella denunciábamos -apoyados en documentos oficiales que habían servido de soporte para una querella presentada por tres concejales del municipio ante las “ías”- la conducta, como mínimo irregular, para no darle otra calificación -que se la dejamos a las autoridades respectivas- del alcalde del municipio, William Octavio Venegas Ramírez.

Para no repetirles el informe que ustedes pueden leer en nuestra edición 107 o en la página web, les hago un resumen de la denuncia de marras. El anterior alcalde, Jerónimo Valderrama decidió conseguir un lote para albergar un importante colegio del municipio. Licitó la escogencia de un perito avaluador, que determinó que el lote ideal para albergar la institución educativa tenía un costo de 615 millones de pesos.

Pero entre ires y venires, a la administración de Valderrama se le acabó el tiempo de gobernar y en su reemplazo salió elegido un viejo conocido del pueblo: el doctor Venegas. Tan claras tenía Venegas sus intenciones que el eslogan de su campaña fue: “William vuelve”, así, campechano, de igualados, que lo de doctor es cuando ya tenemos el poder bien amarrado y ya no necesitamos a la plebe.

Y efectivamente volvió

Y, efectivamente, William volvió a las viejas y malas mañas. Decíamos en nuestra anterior edición: “Aún caliente la silla del despacho, el alcalde Venegas salió calladito -sin decirle nada a nadie, sin pedir autorización del nuevo Concejo y sin convocar licitación de ninguna naturaleza, a pesar de la obligación y los preceptos legales-, a comprar un predio dónde albergar el dichoso colegio Pablo VI.”

Afanado por hacer el negocio, Venegas tomó el mismo lote seleccionado en la administración de Valderrama, cambió al perito –por uno de los perdedores en la licitación de Jerónimo– le adjudicó un jugoso contrato y “vualá”, el lote que se había avaluado en 615 millones de pesos, pasó a valer, en menos de un año, la nada despreciable suma de dos mil cien millones de pesos ($2.100.000.000).

Se me olvidaba decirles que lo de “William vuelve a las malas mañas” tiene que ver con una vieja historia, que también recordábamos en nuestro número anterior: “En la edición número 40 del mes de agosto de 2010, nuestros lectores se sorprendieron con una portada que se titulaba ‘Escandalosa licitación para espiar ladrones’. En ella denunciábamos que el alcalde de Sopó había ejecutado una irregular adjudicación en una licitación para comprar unas cámaras de seguridad 600 veces más costosas que las compradas por los municipios vecinos.

“A pesar de las irrefutables pruebas aportadas -y analizadas en nuestra edición- por 7 concejales que lo denunciaron, de 13 que tiene la población, William Octavio Venegas Ramírez, alcalde de la época, salió airoso de las ‘investigaciones’ que le hicieron las “ías”.

Rectificación pedida, rectificación atendida

Cierre campaña William 01Venegas, enfurecido con nuestro informe, como no podía ser de otra manera, se armó de sus delirantes y leguleyas razones -porque como decían nuestros abuelos: “no hay peor ciego que el que no quiere ver”- y nos mandó una “solicitud de rectificación en condiciones de equidad”.

Algo que me llamó poderosamente la atención en su carta es que él mismo acredita que la misiva viene “proyectada y digitada” por la Jefe de Prensa de la Alcaldía. Por ninguna parte aparece el secretario jurídico del municipio, ni algún otro funcionario de calidades jurídicas profesionales avalando su redacción. ¿Será por aquello de que “uno acompaña a los amigos hasta la tumba, pero no se entierra con ellos? -Digo.

En ella, nos expresaba entre otros argumentos los siguientes: “Señala el artículo que Wiliiam Octavio Venegas Ramírez, como alcalde de Sopó en el año 2010, había ejecutado una irregular adjudicación de un (sic) licitación para comprar unas cámaras 600 veces más costosas que las compradas en municipios vecinos. Ustedes mismos reconocen que las investigaciones fueron archivadas por los órganos de control (Procuraduría. Fiscalía y Contrataría)- Significa lo anterior claramente que ustedes me están calumniando y atacando mi honra y buen nombre sin justificación alguna. Debo recordarle que en nuestro sistema democrático existen entes creados para realizar las respectivas investigaciones, calidad que usted ni su medio de comunicación ostentan.”

Los alcances de la veracidad

Lo que no sabía el señor Alcalde, ni su diligente Jefe de Prensa, es que la Corte Constitucional, desde el 26 de junio del 2009, fijó jurisprudencia sobre el tema, a partir de una demanda de inconstitucionalidad adelantada por el Grupo de Interés Público de la facultad de Derecho de la universidad de Los Andes, con el apoyo de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), sobre “Los alcances de la veracidad como defensa en injuria y calumnia”.

Efectivamente pueden leer en el histórico de la página web de la FLIP ((http://flip.org.co/index.php/en/informacion/noticias/item/1486-corte-constitucional-amplia-el-alcance-de-la-veracidad-como-defensa-en-injuria-y-calumnia): “Los periodistas y medios de comunicación no tendrán que responder penalmente por la información veraz que divulguen sobre personas que hayan sido absueltas judicialmente. El anterior es el efecto más importante que tiene la decisión de la Corte Constitucional, del 26 de junio pasado (del 2009) y divulgada el 2 de julio, al declarar contrario a la Constitución el numeral 1 del Artículo 224 del Código Penal.”

Y más adelante remata: “Para la Corte Constitucional, la norma era desproporcionada para proteger los derechos fundamentales a la honra y el buen nombre frente a la libertad de expresión y el derecho a la información: (…) el ejercicio apropiado de esa libertad [de expresión] no puede sancionarse penalmente, esto es, cuando la información difundida sea veraz –o por lo menos se base en hechos reales y haya sido contrastada con las fuentes requeridas– pues configura una vulneración del derecho preferente de la información”.

El 7 de julio de ese mismo año, la revista Semana le dio también amplia difusión a la sentencia en un artículo que tituló: “Corte Constitucional tumba artículo que limitaba la libertad de informar”. (http://www.semana.com/nacion/justicia/articulo/corte-constitucional-tumba-articulo-limitaba-libertad-informar/104910-3)

Pero lo de Silvestre no fue cierto

Cierre campaña William 02Demás está decir que este medio se ratifica en todas y cada una de las afirmaciones, debidamente soportadas y documentadas, publicadas en la edición número 40 del mes de agosto de 2010, las cuales Venegas no nos pudo rebatir; incluso en la entrevista privada que nos pidió con la intermediación de un Alcalde vecino y que yo no tendría problema en recordarle, en los estrados que él considere pertinentes.

Dice más adelante en su solicitud de rectificación el alcalde Venegas: “Según ustedes mi reelección como mandatario de Sopó se debió a “francachelas y comilonas amenizadas por Silvestre Dangond e importantes orquestas racionales e internacionales, en un derroche de dinero de inexplicable procedencia y mejores causas”. Al respecto debo indicarles que no es cierto que en mi campaña de reelección al primer cargo del municipio haya contratado a Silvestre Dangond e importantes orquestas nacionales e internacionales. Por otra parte, mis gastos de campaña fueron debidamente reportados al CNE como lo demanda tas normas sobre la financiación de campañas.”

Aquí tengo que reconocer que fui asaltado en mi buena fe, dándole plena credibilidad a uno de los Concejales que me facilitó algunas de las indagaciones, con la que me basé para el informe especial de la edición pasada.

Efectivamente, después de cotejar con otras fuentes creíbles, debo rectificar mi afirmación en el sentido de que Silvestre Dangond no fue contratado en su campaña por William Venegas.

Aquí sus cuentas de campaña

Sin embargo, le tomé la palabra al Alcalde y me fui a la fuente donde reportó sus gastos de campaña. No necesité contratar un auditor o un experto contable que me diera luces para entender la información depositada en el Consejo Nacional Electoral. Las hojas estaban prácticamente vacías o rellenadas con ceros.

William Octavio Venegas Ramírez certificaba, avalado por el contador Dagoberto Antonio Forero Meza, que había ingresado y se había gastado en su campaña $91.301.250. Parece un chiste ¿verdad?, cuando importantes opinadores, la gran prensa y todos los políticos reconocen, en privado, que en la actualidad una campaña para una alcaldía de cualquier municipio, relativamente importante, cuesta miles de millones de pesos.

Pues a Venegas le costó eso. Y no solo eso; la plata salió íntegramente de sus bolsillos. Nadie le prestó un peso, no tuvo que recurrir a ningún banco, no tuvo que hacer rifas, tampoco ningún partido o movimiento le dio financiación alguna. Ni siquiera un hermano, un amigo, un conocido o un familiar le dio un peso. ‘Cero pollito’ en todo.

Y sus gastos fueron muy frugales. En gastos de administración: 7 millones. En oficina y adquisiciones, una cifra ridícula: 46 mil 250 pesos. Lo demás se fue en actos públicos: 35 millones y en gastos de propaganda electoral: 49 millones 255 mil. En todo lo demás que prohíja una campaña, ceros, ceros y ceros.

El olor del Pionono

Y hablando de actos públicos, el de su cierre de campaña es todo un ejemplo de frugalidad. Aquí pueden ver las fotos del encuentro y la francachela… perdón, perdón, quiero decir, del humilde acto que se realizó.

En el lote que sirvió para su triunfal cierre de campaña, hoy en día está aprobado un desarrollo urbanístico que se llama Plan Parcial Pionono. El dueño de la tierra era el asesinado Jhony Alonso Orejuela, dueño de Surtifruver de La Sabana.

El bendito plan parcial anda destilando un ligero olor nauseabundo -y no precisamente por el finado- pero espero, en muy poco tiempo, darles detalles más reveladores porque la investigación no solo la tengo yo, sino otros personajes de mayor jerarquía.

Después trata de desmentir lo indesmentible, pero esto se está haciendo demasiado largo y tampoco voy a prestarme para este juego desgastante y descalificador con que los corruptos siempre pretenden acorralarnos a todos.

A sabiendas, lo hizo

Cierre campaña William 06Intentaré resumírselos. Una de las principales pruebas que tenemos de la mala fe en el proceder del honorable alcalde Venegas es que en el informe de gestión que la administración saliente le entregó a “William vuelve”, en el anexo 26, que era un archivo en excell, en la fila 2.230, le informaba los pormenores del proceso de contratación por medio del cual se había realizado un avalúo para la compra del predio “Armenia Arriba”.

Es decir, William conocía perfectamente la existencia de ese avalúo y el valor del predio, pero a pesar de eso y en contra de la ley que prohíbe hacer nuevos avalúos sobre el mismo bien antes de un año, lo realizó.

Pero no solo eso; es que tiene que ser uno muy descerebrado, muy mal negociante o actuar de muy mala fe, para ver que un predio lo avalúan en 615 millones y menos de un año después -o incluso después de un año, para darle el beneficio de la duda- el predio aparece costando 341% más.

Perdónenme, él podrá creernos estúpidos; pero yo espero que las “ías”, si su enorme brazo corruptor esta vez no las alcanza, no nos crean tanto.

Las otras alegaciones que nos hace son tan jurídicamente esperpénticas que no vale la pena referirse a ellas. Incluida una atrevida clase de gramática que nos hace sobre la diferencia entre autorizar y reglamentar. Valdría la pena que intentara hacérselas a la Procuraduría, entidad que basada en conceptos del Consejo de Estado ya se ha pronunciado suficientemente sobre el tema. Las tengo en mi poder, pero ¡válgame Dios! que los cansara a ustedes, mis fieles lectores, con tan farragosa lectura.

Por Olinto Uribe Guzmán  direccionperiodicoelector@gmail.com

Acerca olinto uribe

Soy un escribidor de la vieja época, con aficiones tecnológicas de la nueva. Creo rabiosamente, en la independencia del periodismo y en el compromiso y deber social que tenemos por construir una mejor sociedad. Actualmente soy Director Editorial del periódico pero, títulos aparte, me enorgullece pertenecer a un pequeño grupo de soñadores convencidos que, parodiando a García Márquez, todos los seres debemos tener una segunda oportunidad sobre la tierra.

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