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Los dueños del NO

Antonio Caballero ha denunciado en todos los medios que escribe, sin que le paren muchas bolas, la verdad sea dicha, la foto que publicó el diario El Espectador donde se ve al expresidente Uribe introduciendo una papeleta en el plebiscito que no tiene marcada la casilla del NO.

La última fue en una columna de la revista Arcadia que tituló “El Hipócrita”. Su casa de toda la vida, la revista Semana, la reprodujo en su portal web un solo día y fue rápidamente desaparecida.

Juan Carlos Vélez, uno de los niños consentidos de Uribe, perdió los amores del “padre”, cuando en un arranque de descarada sinceridad, reconoció las falacias, las mentiras, la impudicia y las marrullerías que utilizó la campaña del NO, del Centro Democrático, para convencer a sus adeptos.

Paloma Valencia y Alfredo Ramos, destacados senadores del Centro Democrático (CD), presentaron una demanda ante la Corte Constitucional solicitando la nulidad del proceso plebiscitario.

¿Ustedes de verdad creen, que con todos estos antecedentes, Uribe y su grupo se puedan presentar legítimamente como reclamantes válidos del triunfo del NO?

Se me olvidaba agregar que entre las confesiones del gerente del NO, Juan Carlos Vélez, está la que “fue la campaña más barata en la breve historia del CD”.

En Cundinamarca, ni el forro se les vio. Pero si por los lados del NO llueve, por los del SÍ diluvia. El Gobernador se puso la camiseta, se reunió en el hotel AR frente a los 116 alcaldes apoyando el SÍ y nombró un equipo de cuatro personas de su máxima cercanía y confianza para que recorrieran el departamento haciéndole campaña a la propuesta.

El resultado no pudo haber sido más calamitoso. Poco se logró en tan solo 15 días de campaña. Ni sus patrias chicas se salvaron. El NO recorrió como un vendaval el departamento. La Gobernación está plagada de exalcaldes de los municipios de Cundinamarca o de altos funcionarios de los mismos, que no se pusieron la camiseta. En ninguno ganó el SÍ.

Si tuviéramos una pizca de dignidad y decencia estaríamos revaluando nuestro liderazgo. Pero nadie se lo cuestiona; por el contrario, se ponen a buscar al ahogado río arriba, le echan la culpa a otros y, como son tantos los responsables, entre todos se cobijan para buscar culpables en cualquier parte, menos en moradas propias.

En fin, si de algo ha de servir el desastre del SÍ en Cundinamarca, es para entender la absoluta orfandad de liderazgo que vive nuestro departamento. La gente votó por el NO, no tanto por la habilidad de sus promotores o la credibilidad de sus mentiras, sino por la incapacidad del SÍ en sustentar la propuesta, y, aunque les reviente la verdad, la ausencia de un liderazgo fuerte y convincente que entusiasmara a sus seguidores.

Si no están dispuestos a tener una autocrítica fuerte, razonada y certera, mucho me temo que el legado del actual Gobernador no tenga reclamantes del testigo. U.G.O.

Acerca olinto uribe

Soy un escribidor de la vieja época, con aficiones tecnológicas de la nueva. Creo rabiosamente, en la independencia del periodismo y en el compromiso y deber social que tenemos por construir una mejor sociedad. Actualmente soy Director Editorial del periódico pero, títulos aparte, me enorgullece pertenecer a un pequeño grupo de soñadores convencidos que, parodiando a García Márquez, todos los seres debemos tener una segunda oportunidad sobre la tierra.

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