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¡Qué difícil es gobernar en este país!

Recuerdo que en la única entrevista que le hicimos al exgobernador Álvaro Cruz, en un momento de la conversación, nos comentó emocionado, como si nos estuviera entregando la chiva de nuestras vidas, que venía de dejar todo apuntalado en la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena) el proyecto que buscaba dejar navegable el río Magdalena para barcos de mercancías y de pasajeros de gran calado.

Cuando le contra-pregunté si él me daba su palabra que el proyecto iba a estar listo en su gobierno, la alegría se le diluyó en la cara y, un poco amoscado, me contestó que hasta ahí no podía responder, que él hacía su parte y ya estaba en manos de otros garantizar el éxito de la obra.

De esas obras, que se inician con bombos y platillos y quedan en nada con el transcurso de los lustros, está lleno el país y, particularmente, Cundinamarca. En los países desarrollados y con una fuerte dignidad ciudadana, las obras públicas son proyectos de Estado que no están sometidas a los caprichos e intereses particulares del gobernante de turno.

Pero estamos en Colombia, una república bananera donde los intereses privados del gobernante se confunden con los del Estado. Para empezar, si les preguntáramos a los ciudadanos de a pie, incluidos los instruidos, que nos definieran qué significa para ellos el Estado, con toda seguridad las respuestas serían sorprendentes.

Como no se trata de preguntar solamente, sino de responder, les dejo la definición de Wikipedia para que la vayamos asimilando: “El Estado es la organización política, dotada de poder soberano e independiente, que integra la población de un país. Hace referencia a la organización social, política, coactiva y económica, conformada por un conjunto de instituciones, que tienen el poder de regular la vida en sociedad.”

El gobernador Jorge Rey, está viviendo en carne propia esa dura realidad de nuestra política. Rey está empeñado en dejarnos a los cundinamarqueses una obra de movilidad de gran calado, pero muy fácil de hacer y con relativos cómodos recursos, para un proyecto de esa envergadura.

Hablamos del Tren de cercanías o Regiotram, un plan de movilidad para la Sabana de Bogotá, que inicialmente cobijará a los municipios de la provincia de Sabana Occidente (Facatativá, Mosquera, Funza y Madrid), pero que a futuro se extendería a Chía, Cajicá y Zipaquirá.

El tren resolvería el drama cotidiano de los trabajadores de esos municipios que tienen que desplazarse hasta la capital, donde tienen que levantarse muchas veces desde las 3:00 de la mañana y llegar a sus casas a las 10:00 de la noche, porque las terribles congestiones que se hacen en sus corredores viales son de una magnitud diaria espeluznante. Los estudios demuestran que el Regiotram resolvería ese calvario y reduciría los tiempos de desplazamiento hasta en un 50 por ciento.

La idea no es nueva ni exclusiva de Rey, pero demuestra perfectamente nuestra tesis respecto de los mezquinos intereses particulares frente a los proyectos de Estado que deberían estar blindados frente a las veleidades de esos políticos tan ajenos a las necesidades sociales de sus comunidades.

En la edición número 023, de marzo de 2009, nosotros titulábamos proféticamente un informe especial sobre el tema: “Tren de cercanías, ¿Qué tan lejos está?”, acotando que las conversaciones entre el alcalde de Bogotá y el gobernador de la época, Samuel Moreno Rojas y Andrés González Díaz, respectivamente, venían desarrollándose desde el 14 de noviembre de 2007.

Una década ha pasado y como si trotáramos en una caminadora eléctrica, seguimos en el mismo punto donde empezamos. Las zancadillas que le están poniendo a Rey, provienen, al parecer, de quienes están cebados en atravesarse a todo lo que les huela a Cambio Radical (ironías del destino, algunos de cuyos dirigentes están más interesados en tumbar el gobierno de Rey) y del propio alcalde Peñalosa, un “estadista” que ha demostrado suficientemente la soberbia con que maneja el poder y el trato displicente, humillante e irrespetuoso con que nos mira a los cundinamarqueses.

Hay mucha tela que cortar, imposible de relatar en el espacio breve de un editorial. Por eso, prepararemos un informe especial sobre el tema en nuestra próxima edición, para que sigan confirmando ustedes cómo manejan nuestras élites las largamente esperadas soluciones sociales de nuestros pueblos. U.G.O.

Acerca AJRamírez

Empecé en la fotografía como una afición y hoy es una pasión. Eso de que “una imagen vale más que mil palabras” no es para mi un cliché, sino una permanente constatación de vida. También me encargo de las investigaciones en el periódico buscando encontrar siempre el justo equilibrio entre lo que le interesa a nuestros lectores y lo que nos repugna como comunicadores. Director de Inventigaciones Periódico elector ajramirez@periodicoelector.com ajramirez.prensa@gmail.com

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